Los revolucionarios sin experiencia se imaginan a menudo que los medios legales de lucha son oportunistas, ya que la burguesía engañaba y embaucaba a los obreros con particular frecuencia en este terreno (sobre todo en los períodos llamados “pacíficos”, en los períodos no revolucionarios), y que los procedimientos ilegales son revolucionarios. Pero esto no es justo. Lo justo es que los oportunistas y traidores a la clase obrera son los partidos y jefes que no saben o no quieren (no digáis: no puedo; sino: no quiero) aplicar los procedimientos ilegales de lucha en una situación, por ejemplo, como la guerra imperialista de 1914-18, en que la burguesía de los países democráticos más libres engañaba a los obreros con una insolencia y crueldad nunca vistas, prohibiendo que se dijese la verdad sobre el carácter de rapiña de la conflagración. Pero los revolucionarios que no saben combinar las formas ilegales de lucha con todas las formas legales son pésimos revolucionarios. No es difícil ser revolucionario cuando la revolución ha estallado ya y se encuentra en su apogeo, cuando todos se adhieren a la revolución simplemente por entusiasmo, por moda y a veces incluso por interés personal de hacer carrera.
— La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo by Vladimir Lenin (Page 103 - 104)
