Iria y Selene nunca decepcionan. Al principio pensé que como suelen escribir para adolescentes igual no disfrutaba mucho la historia, pero me encantan las distopías. Creo que el mundo que crean es original y he devorado la historia y sobre todo los personajes. A ver si los otros dos me gustan tanto como este...
'La flor y la muerte' es una novela de literatura juvenil. Como las propias autoras indican al final de la misma, no está pensada para ser ciencia-ficción dura. La mitología griega y el escenario de ciencia-ficción son sólo eso, un telón de fondo, por lo que si pensabas leer este libro por esas razones, tenlo presente: la historia de esa sociedad futura no se explica en esta novela y los datos sobre ella llegan al lector de forma fragmentaria y relativamente superficial. El verdadero protagonismo de la trama lo tienen seis adolescentes y las relaciones que tejen entre sí. En este sentido, lo que sí vas a encontrar es un libro de literatura juvenil cuyos personajes, aun manteniéndose en los límites de profundidad que una novela adolescente permite, rompen unos cuantos clichés. Aparecerán el acoso escolar y las secuelas producidas en la víctima, cómo superar el uso de formas no …
'La flor y la muerte' es una novela de literatura juvenil. Como las propias autoras indican al final de la misma, no está pensada para ser ciencia-ficción dura. La mitología griega y el escenario de ciencia-ficción son sólo eso, un telón de fondo, por lo que si pensabas leer este libro por esas razones, tenlo presente: la historia de esa sociedad futura no se explica en esta novela y los datos sobre ella llegan al lector de forma fragmentaria y relativamente superficial. El verdadero protagonismo de la trama lo tienen seis adolescentes y las relaciones que tejen entre sí. En este sentido, lo que sí vas a encontrar es un libro de literatura juvenil cuyos personajes, aun manteniéndose en los límites de profundidad que una novela adolescente permite, rompen unos cuantos clichés. Aparecerán el acoso escolar y las secuelas producidas en la víctima, cómo superar el uso de formas no sanas de gestionar situaciones dolorosas gracias al apoyo de tus seres queridos y de la terapia, amistades de apoyo mutuo, relaciones LGBT, el conflicto entre seguir tus propias convicciones y la confianza en tus padres y lo que te han enseñado, el descubrimiento de las injusticias del mundo y el deseo por hacer algo por cambiarlo... Además de algunas (no tan) sutiles analogías con el imperialismo colonialista y sus implicaciones. Todo ello la convierte en una novela entretenida y entrañable, esa clase de libro que te puedes leer en un par de días por lo ágil de su narración y la intensidad emotiva de sus personajes. Si no le pongo más puntuación es quizá más bien por razones de gusto personal: no deja de ser una novela juvenil, lo que a lo mejor puede ser el causante de que tenga algunas lagunas en la trama, en el escenario y en el diseño de los personajes que yo no puedo no notar y echar en falta.