Sin embargo, la principal lección que se extrae del nacimiento de los ordenadores es que la innovación suele comportar un esfuerzo
en grupo, que implica la colaboración entre visionarios e ingenieros, y que la creatividad proviene de inspirarse en muchas fuentes. Solo en los libros de cuentos los inventos sobrevienen como un rayo, o como una bombilla que se enciende sobre la cabeza de un individuo solitario en un sótano, una buhardilla o un garaje.