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Ann Leckie, Patrick Marcel: Justicia auxiliar (2015, Ediciones B)

Sequels: Ancillary Sword; Ancillary Mercy.

El Imperio de las IAs

En los años 1980 se comenzaron a realizar, de forma experimental, cortes completos del “puente nervioso” que une nuestros dos hemisferios. La medida era una acción desesperada para tratar la epilepsia resistente al tratamiento y que producía caídas y lesiones importantes con cada crisis. Los resultados fueron satisfactorios. Ahora en estos pacientes de epilepsia el hemisferio derechos y el hemisferio izquierdo no podían comunicarse. Las ráfagas relampagueantes de impulsos nerviosos descontrolados ya no fluían por la totalidad del cerebro. Y tampoco podía fluir comunicación alguna entre hemisferios. Así algunos pacientes comenzaron a manifestar dos personalidades en una: cuando se le preguntaba verbalmente a esa persona cual era su comida favorita, respondía una cosa, pero cuando se le pedía que lo dibujara respondía otra totalmente distinta. Incluso verbalizando una y dibujando otra cosa. Literalmente un hemisferio no sabía que estaba haciendo el otro. El motor que guía toda esta Space Opera se basa en el mismo principio. Un ser que se escinde en dos y que no tiene manera de saber qué está haciendo su otra mitad, quien es (o quien fue) su otro yo, o que ha quedado incompleto tras un evento traumático. Anaander Minaii, la Lord del Radch, una IA que controla absolutamente todo. Tiene acceso a todas las naves del Imperio del Radch, naves a su vez controladas por IAs y capaces de manejar Auxiliares, seres humanos y seres robóticos controlados a distancia por estas IAs y utilizadas como soldados. Anaander Minaii sufre una escisión en sí misma y su naturaleza conspiradora le obliga a tejer tramas y subtramas contra sí misma en una conspiración que abarca un Imperio entero.

Esk Una Diecinueve, o Breq del Gerentate, es una auxiliar que ha tomado autonomía de su nave tras su destrucción. Es lo que queda de la Justicia de Toren, nave de la que fue comandante la Teniente Awn, una oficial compasiva que ejerce la condescendencia imperialista en el planeta Ors. Condescendencia que pasa a ser oposición frontal al Imperio tras unos graves sucesos.

Seivarden es una oficial Radchai rescatada por Esk Una, que lucha con el trauma que supone haber estado mil años en hibernación y los cambios en su identidad y su posición social que eso supone.

Con esto ingredientes el bizcocho que se hornea sube y sube, y no para de subir. La escalera social del Imperio del Radch se articula en torno a las familias. Su pertenencia a una o a otra, y la sumisión entre ellas, marca el destino y el futuro de sus miembros. También marca su tendencia a la justicia o a la opresión. Aparece la corrupción. Aparece el control absoluto de las IAs (o, al menos, eso creen). Y aparece lo humano: la bondad, la crueldad, la lucha por la justicia y por el poder.

La trama se sostiene muy bien, con momentos de absoluta acción y momentos de reflexión profunda donde los personajes se construyen a golpe de decisiones. Hecho en falta algo más de decisión en algunos personajes. Cuando las situaciones son tensas lo peor que puedes hacer es decidirte a actuar, pero poco. Las decisiones se toman con todas las consecuencias. Pero, si eliminamos este juicio de valor personalísimo, es una novela muy recomendable. Perfectamente comparable a La Fundación o a Dune, aunque un escalafón por debajo.