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Piotr Alekseevich Kropotkin: El Estado y su papel histórico (Paperback, Castellano language, 1995)

Apuntes sobre el Estado desde una perspectiva libertaria

Kropotkin empieza este libro (que es, en realidad una charla pronunciada en 1897) con una definición de Estado: "La idea de Estado [...] comprende, no tan sólo la existencia de un poder colocado muy por encima de la sociedad, sino también una concentración territorial y una concentración de muchas funciones de la vida de las sociedades entre las manos de algunos". Kropotkin emprende, entonces, un breve resumen de cómo se ha llegado hasta la creación de una estructura que, a mayor fuerza de la misma [Estado], menor fuerza de la sociedad. Comienza por una descripción de la tribu y lo social: en las tribus "la acumulación de la propiedad privada no podría efectuarse [...], puesto que todo objeto que había pertenecido en particular a un miembro de la tribu, era destruido o quemado allí donde se enterraba el cadáver".

"En la lucha por la vida, las especies sociables son las que subsisten sobre las demás", por lo tanto, "el hombre no ha creado la sociedad. La sociedad es anterior al hombre". En aquella época -en la época de las tribus- existían también personalidades que acumulaban cierto poder; existían ciertas desigualdades."Estos instruidos procuraban asegurar su dominio transmitiendo sus conocimientos únicamente a unos cuantos elegidos. Todas las religiones, y hasta las artes y oficios, han principiado como sabréis, por los misterios". Pero "la alianza entre el portador de la ley, el jefe miliar y el hechicero, no existía, y no puede suponerse el Estado en estas tribus". Con la creación del estado romano todo esto se destruyó; "el derecho romano no hizo otra cosa que sobreponerse al derecho consuetudinario", y tras su caída "los lazos antiguos habían quedado rotos y so pena de disolverse [...] debían surgir nuevos lazos de unión. Y surgieron. Se hallaron estos lazos en la posesión comunal de la tierra, del territorio sobre el cual una determinada aglomeración acabó por fijarse".

A continuación Kropotkin hace hincapié en una siguiente fase: la de comuna: "la comuna de pueblo se componía, como se compone aún, de familias aisladas, Pero las familias de un mismo pueblo poseían la tierra en común, la consideraban como su común patrimonio y se la repartían según el número de individuos de cada familia, según sus necesidades y sus fuerzas". Y de la comuna se evolucionó, mediante "el movimiento comunalista del siglo XII", hacia otro modelo de sociedad que se imbricaba y luchaba por la hegemonía con el propio Estado: el modelo de ciudad libre. Este movimiento "logra constituir la ciudad por la libre federación de los hombres, de los pueblos, de las ciudades, fue una negación absoluta del espíritu unitario y centralizador romano". "la ciudad libre tiene su origen, por una parte, en la comuna del pueblo, y por otra, en estas mil hermandades y guildes que se constituyeron aparte, fuera de la unión territorial [...] la calle o la parroquia representa la unidad territorial, que responde a la antigua comuna del pueblo. [...] En sus relaciones exteriores cada ciudad posee todos los atributos del estado, y desde esta época se constituyó, por medio de libres contratos, lo que más tarde debía conocerse con el nombre de derecho internacional. [...] el comercio interior lo efectuaban las guildes, nunca los artesanos individuales; los precios se fijaban en mutua acuerdo, [...]el comercio exterior lo realizaba, en un primer momento, de forma exclusiva la ciudad, y después la guilde.

"El pueblo fuer su albañil" (VICTOR HUGO). La ciudad libre sufría conflictos internos, pero según LEO y BOTTA "una comuna [...] no se muestras universal en su manera de ser [...] si no cuando en su seno ha admitido el conflicto y la oposición. [...] En la comuna, la lucha era por la conquista y el mantenimiento de la libertad del individuo, por el principio federativo, por el derecho de unirse y agitarse; mientras que las guerras de los Estados tenían por objetivo anular estas libertades, someter el individuo, aniquilar la libre iniciativa, unir a los hombres en una misma servidumbre". Y entonces el estado, que ya se había conformado en una incipiente unión entre iglesia y clase pudiente, consolido su autoridad en la personificación de la figura de la iglesia y el rey. "Este lento trabajo de los dos conjurados [realeza e iglesia] está ya en pleno vigor en el siglo XVI. [...] y esta fuerza va a arrojarse sobre las ciudades libres para aplastarlas. [...] Transformado en personal, el comercio mató la ciudad libre. [...] El espíritu federalista, el espíritu de libre iniciativa y de libre entendimiento moría para dejas paso al espíritu de disciplina, de organización autoritaria".

"El europeo del siglo XII era esencialmente federalista. [...] Posteriormente los estados entraron en guerra entre ellos en Europa y esto "conducía a Europa a entrar en una nueva fase: la de los Estados militares. [...] La victoria del estado no fue inmediata. [...] Un inmenso movimiento popular, religioso en su forma y expresiones, por eminentemente igualitario y comunista en sus aspiraciones, se produjo en las ciudades y en los campos de Europa central. [...] Ya en el siglo XIV se produjeron dos grandes movimientos análogos [en Europa]. Las dos poderosas sublevaciones de la JACQUERÍA y de WAT TYLER". Privadas de su carácter comunista "y revolucionario, se convirtió en la reforma de LUTERO. [...] LUTERO impulsó la matanza de campesinos aún más violentamente que el papa. [...] la reforma luterana, apoyada, en el Estado, destrozó al pueblo y aplastó el movimiento del cual tomó su fuerza en sus orígenes". Los restos del movimiento formaron los HERMANOS MAROS, que también acabaron siendo destruidos. "El Estado, por su propio principio vital, no puede tolerar la federación libre [...] únicamente él y su hermana la iglesia acaparan el derecho de servir de lazo de unión entre los hombres. [...] Al principio federativo debe sustituir el principio de sumisión, de disciplina. Es su sustancia. Sin este principio, deja de ser Estado".