Propuesta audaz pero, ¿también naif?
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El Filólogo, Sociólogo, Psicólogo y Politólogo Christina Felber expone, en este libro, su modelo de economía; una economía que define como una “economía cooperativa de mercado”, con posibilidades para ser una economía planificada a nivel popular y que se nutre, también, de la “economía del regalo” y de la “economía de subsistencia”, pero no sería una economía capitalista.
¿Por qué el modelo propuesto no sería una economía capitalista y cuales serían sus características principales? El capitalismo, como modelo productivo, se define como forma de la economía en la cual el principal objetivo objetivo de la economía es hacer crecer al capital (reproducirse, en términos marxistas), bien sustrayendo valor de materias primas y seres humanos (plusvalía), bien reproduciendo al capital por si mismo (intereses, especulación, rentas, etc.). En cambio, según Felber, la economía del bien común tendría como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas, y si se utiliza el capital es para obtener este fin. ¿Cómo hacer esto?
Como acumulación de capital y crecimiento del mismo es incompatible con el bienestar de todas las personas en una sociedad, hay que establecer una serie de propiedades en la nueva economía: I) una “banca democrática” donde se elimine la especulación, los derivados financieros y el interés como medida de reproducción del capital. El interés que se cobre a los prestamos servirá única y exclusivamente para poder pagar a los empleados de la banca democrática. Las cuentas no tendrán interés ni costo. Los créditos se concederán solo a empresas con buen balance del bien común; II) Salario y rentas dignos, con Rentas básicas, un año sabático pagado cada 10 años de trabajo, reducción de jornada laboral y derechos laborales ampliados; III) El “Balance del Bien Común” es un índice que servirá para medir cómo las empresas se encaminan hacia el propósito del bien común: condiciones laborales por encima de las dignas, y que están en las leyes, producción ecológica y sostenible, democracia interna, préstamos sin intereses a otras empresas, igualdad de género, etc., es decir, y resumiendo, los valores cooperativos puestos en las leyes como guía en la producción; IV) un marco legislativo que refrende todo esto.
Algo importante: cada paso para establecer la Economía del Bien Común debe estar refrendado por el pueblo directamente mediante referendos.
Todos esto, llevado a la práctica, como se ha dicho, la economía seguiría siendo de mercado, pero ya no sería capitalista porque se han cortado todas las vías para la reproducción del capital. Aunque discutible, al menos es audaz la propuesta. Felber también propone límites a la propiedad, que sería el pilar que falta para limitar la reproducción del capital: I) Una ley de herencia que establezca un máximo heredable. El resto iría a parar a un fondo comunitario democrático que serviría para garantizar la igualdad de oportunidades, por ejemplo, concediendo a cada habitante cierto dinero a fondo perdido para que establezca su proyecto vital, y II) una ley que limite el patrimonio, no demasiado restrictiva, pero si lo suficiente para evitar que un individuo acumule tanto dinero/poder que pueda decidir sobre los demás.
