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Hervé Kempf: Para salvar el planeta. Salir del capitalismo (Paperback, CLave Intelectual)

Quintacolumnismo: ¿salir del capitalismo sin eliminar la economía de mercado?

Hervé Kempf, que fue editor de la sección de ecologismo de Le Monde y que, actualmente, es editor jefe del digital Reporterre, realiza en este libro un ejercicio de síntesis, a fecha de 2009, sobre el estado del planeta. Es asombroso comprobar lo premonitorio de alguno de sus razonamientos. De hecho, en su anterior libro “Cómo los ricos están destruyendo el planeta”, traza una serie de axiomas, el séptimo de los cuales lo estamos viendo a día de hoy perfectamente en acción con el movimiento de los Gillet Jaune y el auge de la extrema derecha en todo el mundo. Dice “el mayor desafío político del periodo que viene es lograr que la transición hacia una sociedad más justa, y en equilibrio con su entorno, sin que la oligarquía destruya la democracia para mantener sus privilegios”. El libro es una colección de hechos particulares que no hacen sino demostrar lo que toda persona bien informada (y sin fe ciega en la tecnología) sabe: los recursos son limitados y su extracción rentable está llegando a su fin; los responsables del consumo desenfrenado de recursos son el 1% de hiperricos del planeta y la forma de obtener esa riqueza; si no paramos, la transición se hará a la fuerza y bajo un régimen autoritario.

Pese a estos hechos, Kempf hace una defensa de la “economía de mercado” como mecanismo de asignación de recursos. Es consciente de que este mecanismo falla para asignar los recursos básicos y por eso propone que exista una “cesta” básica de recursos asignada por el hecho de ser humanos y, a partir de ahí, se establezcan escalones donde vaya tomando protagonismo el mercado. Quien más gaste podrá hacerlo, pero a un mayor precio y, este precio, forzosamente, deberá incorporar los daños que produce la producción y transporte de esa mercancía a los ecosistemas. Me pregunto ¿Podemos ponerle un precio a la destrucción? ¿Sería justo que quien más tuviera más pudiera destruir? Aunque se establezcan límites a la renta anual de una persona, si estos no son muy estrictos, ¿no seguiría existiendo un pequeño porcentaje de hiperricos con patente para el daño ambiental?

“El capitalismo busca desviar la atención de un público cada vez más consciente del desastre inminente haciéndole creer que la tecnología […] podría superar el obstáculo. La salida y la oportunidad residirían en el crecimiento verde”. Nada más lejos de la realidad. La economía de mercado tampoco nos sacará de esta señor Kempf, al menos, de una forma justa.