La vida de Alfred Russell Wallace y qué puede ésta contarnos sobre el auge de las pseudociencias, las teorías de la conspitación y las noticias falsas
3 stars
La temática favorita de los científicos que se denominan escépticos son las pseudociencias. Hay personas que se dedican simplemente a criticarlas para sacar pingües beneficios de esta práctica (ya sea escribiendo libros escasamente sesudos sobre el asunto o dando conferencias) y hay personas, como el historiador de la ciencia Michael Shermer que, a parte de (también) ganar mucho dinero produciendo contenidos a partir de estas pseudociencias (algunas de ellas muy fácilmente parodiables), hace algo mucho más útil desde el punto de vista del conocimiento y de la lucha contra la ignorancia: estudiarlas científica y sociológicamente ¿Qué elementos tienen en común? ¿Por qué son tan atractivas? ¿Hay alguna de las actitudes de sus fundadores que podamos adoptar y que sean útiles para el conocimiento científico? Esta es, básicamente, la primera parte del libro “Fronteras de la ciencia”: estudio sistemático de las pseudociencias y las características personales de sus fundadores.
Posteriormente, en una segunda parte, el autor analiza algunos de los cambios de paradigma más importantes acaecidos en la historia de la ciencia y, basándose en los trabajos de Frank Sulloway, estudiar la psicología y las características sociológicas de los protagonistas de dichos cambios. Por ejemplo, estudiando la figura de Alfred Russell Wallace, en la que Shermer es experto, deduce que su personalidad abierta a nuevos conocimientos, concienzuda, pero flexible y amable, le predispuso a cabalgar la fina línea entre la ciencia y la pseudociencia: fue capaz de defender ante los terraplanistas, en un experimento que le acarreó problemas legales durante 20 años, que la tierra era redonda y demostrarlo empíricamente de forma sencilla, fue el codescubridor del principio de la selección natural, pero estudió y creyó seriamente durante toda su vida en el espiritismo. Sulloway, haciendo ese estudio histórico sobre los cambios de paradigma, descubrió que era mucho más probable que el responsable de dicho cambio fuese un hijo no primogénito. Los primogénitos son probablemente científicos conservadores y partidarios del statu quo, mientras que los no primogénitos suelen protagonizar el descubrimiento de nuevos principios o la concepción de nuevas ideas (no necesariamente correctas).
Es un libro cuya parte más interesante es la dedicada por entero a esta “sociología de la ciencia” con perspectiva histórica. Aporta una buena teoría sobre cómo se producen los cambios de paradigma a nivel sociológico.
