Cuando empieza su segundo mandato como presidente de la Federación Rusa, Putin tiene ya un problema serio con Ucrania. La Revolución Naranja ha derrotado a su candidato, Víktor Yanukóvich, y ha elegido al proeuropeo Víktor Yúshchenko. En 2005 financia el lanzamiento de una cadena de noticias internacional, llamada Rusia Today. Un vehículo de propaganda que capitalizará el rechazo popular a los medios tradicionales, imitando el periodismo ciudadano de Occupy y OffTheBus del Huffington Post, adereza con la salsa picante de la desinformación. Al principio nunca pretendieron ser otra cosa. En una entrevista para el diario Kommersant, su directora Margarita Simonyan justificaba la adjudicación de dinero público argumentando que «[en 2008] el Ministerio de Defensa estaba luchando contra Georgia, pero nosotros hicimos la guerra de información, y lo que es más, contra todo el mundo occidental». En 2009 lanzan su división estadounidense, y cambian su nombre a RT. Ahora su objetivo manifiesto es «ofrecer una versión alternativa a los medios tradicionales» pero también alternativa a la visión occidental y anglosajona del mundo. El mensaje de fondo es que la verdad no existe, solo versiones o interpretaciones de la realidad, y que la de RT es tan buena como la de cualquier otro. «En 2008 [nuestra audiencia] no era mucha. Ahora sería muchísimo mejor, porque le enseñamos a los estadounidenses noticias alternativas acerca de sí mismos reflexionaba Simonyan en una entrevista posterior al mismo diario—. No lo hacemos para empezar una revolución en Estados Unidos, porque eso sería ridículo, sino para conquistar una audiencia [...]. Cuando llegue el momento, habremos construido esa audiencia que estará acostumbrada a venir a buscarnos para ver la otra cara de la verdad, y entonces claro que haremos un buen uso de eso.
#libros
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Gerardo quoted La vorágine by José Eustasio Rivera (Letras hispánicas ;)
Esta selva sádica y virgen procura al ánimo la alucinación del peligro próximo. El vegetal es un ser sensible cuya psicología desconocemos. En estas espesuras, cuando nos habla, solo entiende su idioma el presentimiento. Bajo su poder, los nervios del hombre se convierten en haz de cuerdas, distendidas hacia el asalto, hacia la traición, hacia la asechanza. Los sentidos humanos equivocan sus facultades: el ojo siente, la espalda ve, la nariz explora, las piernas calculan y la sangre clama: ¡Huyamos, huyamos!
— La vorágine by José Eustasio Rivera (Letras hispánicas ;)
Carlos Francisco 🦣 replied to Carlos Francisco 📖's status
@carloshr@comelibros.club una de las cosas mas entretenidas de leer este tipo de libros, además de conocer algo de historia de la música y su impacto socio-cultural, es descubrir nuevos artistas.
Así que, heme aquí escuchando «Saint Etienne»
https://open.spotify.com/artist/1N2FgBLehaq77UEdJhCt7f
#SaintEtienne #Britpop #Música #Libros #BritpopLaVidaModernaEsUnaBasura
Los traficantes le tenían pánico a Durruti; su intervención acabó con los saqueos.
— El Corto Verano de la Anarquia by Hans Magnus Enzensberger (Page 150)
Jesús Arnal Pena sobre cuando Durruti lo mandó a Lérida a detener los saqueos de su columna.
#Durruti #antifascista #guerraCivilEspañola #libros #historia
En una calle abierta, a plena luz del día, delante de la cámara de un reportero de Reuters, un carabinieri llamado Mario Placanica disparó contra un manifestante llamado Carlo Giuliani desde un todoterreno. Luego el vehículo lo atropelló. Las fotos de Dylan Martínez documentan lo ocurrido como en una fotonovela: Giuliani se acerca al coche por detrás con un extintor en las manos, una mano sale desde dentro del coche y le dispara en la cabeza. Giuliani se desploma y el coche pasa por encima de su cuerpo inerte, primero marcha atrás, y luego hacia delante. Los informes de la policía hablaban de una gran violencia callejera, de lluvia de cócteles molotov, pero un carabineri había disparado a un chico en la cabeza. El muerto tenía veintitrés años; el policía, veintiuno.
La noche del 21 de julio, un grupo de trescientos policías entró en el colegio Díaz —un edificio de cuatro plantas que había sido cedido por el propio Gobierno para que los manifestantes pacíficos pudieran dormir—, y golpeó brutalmente a todo el que encontraron allí, independientemente de la edad, situación o actividad. «Parecía importarles que todo el mundo quedara herido», contaba una asistente social de veintiséis años que había llegado de Londres.Avanzaban de manera metódica; cuando un cuerpo ya no se movía, pasaban al siguiente. Hay docenas de testimonios que describen cómo fueron planta por planta golpeando personas hasta reducirlas a un montón de sangre y huesos fracturados. En ese mismo edificio estaba la sede de Indymedia, la red de periodistas independientes que nació en Seattle. Los periodistas fueron golpeados como todos los demás; sus ordenadores, cámaras y equipos requisados o destruidos. Los heridos más graves fueron llevados al hospital de San Marino, el resto detenidos en una prisión del barrio de Bolzaneto. Hospitalizaron a doscientas seis personas, encarcelaron a más de quinientas.
El equipo de producción del G8 había denegado acreditaciones a todos los periodistas con antecedentes de activismo. Se hizo sitio en las cárceles para unas seiscientas personas. Se trajo a ciento ochenta especialistas en seguridad para que vigilaran las telecomunicaciones. La prensa publicó que incluso se habían pedido ataúdes y bolsas para cadáveres. Advirtió que los manifestantes eran violentos, especialmente un grupo llamado Black Block que en Seattle ya había atacado los escaparates de GAP, Starbucks, Old Navy y franquicias similares. Iban vestidos de negro para reconocerse entre ellos y se cubrían con pasamontañas para no ser identificarse. Llevaban hierros, botellas y piedras.
La cumbre del G8 de julio de 2001 reunía en Génova a los presidentes más poderosos del mundo: Tony Blair, Vladímir Putin, Gerhard Schröder, Silvio Berlusconi, Jacques Chirac y el canadiense Jean Chrétien. Para George W. Bush y su homólogo japonés, Junichiro Koizumi, era su primera cumbre. El movimiento se había organizado para mostrar el rechazo a las políticas neoliberales, como habían hecho en otras cumbres. Pero el ambiente fue muy distinto, también las consecuencias. Para empezar, fue mucho más grande. La contracumbre de Seattle no había llegado a reunir más de cincuenta mil personas, pero Génova convocó a más de doscientas mil. También hubo mucha más policía, con el claro propósito de acabar con la insurrección. Las cargas de los Carabinieri sobre la masa de manifestantes hicieron que los policías de Seattle parecieran monitores de un campamento de Boy Scouts.
Las estructuras centralizadas no están diseñadas para la eficiencia sino para el control. Y el miedo. El César debe ser poderoso, y también parecerlo.
Por lo general, cuando las elites hablan de pánico y los saqueos en las calles, están dando nombres desacertados a los mecanismos que la población pone en practica para sobrevivir y cuidar a los demás en situaciones de urgencia.



