Ramirenko reviewed El Guardian Entre El Centeno by J. D. Salinger
El guardián entre el centeno
4 stars
Lo leí con 20 años y tenía ganas de darle otra vuelta para comprobar si es un libro que se disfruta más en la juventud o en la madurez. La verdad es que no me ha quedado claro y quizá lo que ocurre es que no uno de esos libros hechos para ser disfrutados.
Yo no fui un adolescente como Holden Caulfield. No fui rebelde, no ligaba y no tuve ese éxito social compatible con su extrañeza hacia el mundo adulto. Entiendo que hace falta ser como él para identificarse, porque si no lo cierto es que llega a ser un personaje bastante antipático. Es probable que sea un personaje diseñado para caer mal en cualquier caso, ahí está la clave. Es una de esas obras incómodas en las que hay que buscar la reflexión por encima de la identificación, aunque hay ciertos rasgos en lo que cualquiera se puede …
Lo leí con 20 años y tenía ganas de darle otra vuelta para comprobar si es un libro que se disfruta más en la juventud o en la madurez. La verdad es que no me ha quedado claro y quizá lo que ocurre es que no uno de esos libros hechos para ser disfrutados.
Yo no fui un adolescente como Holden Caulfield. No fui rebelde, no ligaba y no tuve ese éxito social compatible con su extrañeza hacia el mundo adulto. Entiendo que hace falta ser como él para identificarse, porque si no lo cierto es que llega a ser un personaje bastante antipático. Es probable que sea un personaje diseñado para caer mal en cualquier caso, ahí está la clave. Es una de esas obras incómodas en las que hay que buscar la reflexión por encima de la identificación, aunque hay ciertos rasgos en lo que cualquiera se puede reflejar al menos parcialmente.
Lo que no recordaba, quizá porque no lo comprendí en su momento, es que la historia puede ser leída como una prolongada crisis de ansiedad. No es un libro para disfrutar con la trama, que no puede ser más aburrida, sino para darse cuenta del sufrimiento que habita debajo de todos los problemas de un chaval: el aislamiento, la extrañeza, la pérdida de seres queridos, la incomprensión del mundo adulto, la competitividad social en la escuela, los abusos sexuales y un largo etcétera que puede rastrearse si se está atento a lo que no se cuenta. Ninguno de estas cuestiones se hacen conscientes en la rebeldía de Holden, sino que simplemente él odia todo lo que le rodea, y esto es precisamente lo que es difícil de digerir como lector. Si no se entra ahí, difícilmente el libro puede gustar. Entiendo que este tratamiento de forma y fondo supuso un hito en la historia de la literatura.
Me parece bastante fastidioso y torpe el uso de la recurrente coletilla “y todo eso” para marcar el tono adolescente de la narración. No creo que sea necesario.