Álvaro G. Molinero reviewed Qué es el altruismo by Lee Alan Dugatkin
¿En qué quedamos?
3 stars
El diccionario de la Real Academia Española define altruismo como «diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio», como segunda acepción se añade, a saber, «fenómeno por el que algunos genes o individuos de la misma especie benefician a otros a costa de sí mismos». Ambas definiciones son muy apropiadas para poder entender la dimensión del problema que, para la biología, ha supuesto la cuestión del altruismo.
El paradigma neodarwinista afirma que el altruismo es incompatible con la selección natural porque, por definición, los altruistas van a reproducirse menos que los no altruistas, su eficacia biológica es menor y no pueden perpetuarse. Para los neodarwinistas ideológicos no existe el altruismo. Pero, sin embargo, los comportamientos altruistas abundan por doquier ¿Existe alguna relación entre el altruismo/egoísmo de las otras especies y el nuestro?, ¿qué es realmente el altruismo? Piotr Kropotkin y Thomas Huxley comenzaron este debate a principios …
El diccionario de la Real Academia Española define altruismo como «diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio», como segunda acepción se añade, a saber, «fenómeno por el que algunos genes o individuos de la misma especie benefician a otros a costa de sí mismos». Ambas definiciones son muy apropiadas para poder entender la dimensión del problema que, para la biología, ha supuesto la cuestión del altruismo.
El paradigma neodarwinista afirma que el altruismo es incompatible con la selección natural porque, por definición, los altruistas van a reproducirse menos que los no altruistas, su eficacia biológica es menor y no pueden perpetuarse. Para los neodarwinistas ideológicos no existe el altruismo. Pero, sin embargo, los comportamientos altruistas abundan por doquier ¿Existe alguna relación entre el altruismo/egoísmo de las otras especies y el nuestro?, ¿qué es realmente el altruismo? Piotr Kropotkin y Thomas Huxley comenzaron este debate a principios del siglo XX. El altruismo le preocupó especialmente a Charles Darwin por los motivos relatados y, desde entonces, el tema ha estado siempre presente. El libro de Dugatkin es la historia, con cierto sesgo, de la investigación científica del altruismo. Después de Darwin, para él, la palabra más científica en torno al altruismo es la de W. C. Allee un ecólogo que tomó la antorcha del tema al reclamar la relevancia de la estructura grupal en las sociedades animales. La historia en torno al altruismo cambia radicalmente cuando empieza a considerarse la idea de que hay genes del altruismo, lo que a su vez va ligado al asentamiento del estudio genético de las poblaciones, que está en la base de la síntesis evolutiva. Dugatkin nos introduce al biólogo inglés J. B. S. Haldane como uno de los primeros que formuló, aunque de forma cualitativa, bajo qué condiciones podría evolucionar un comportamiento altruista.
La relación de científicos hecha por Dugatkin es, realmente, una introducción al personaje central de su libro: W. D. Hamilton. Fue este biólogo reconvertido a matemático quien introdujo una famosa fórmula donde el coste de la acción altruista se contrarresta con el beneficio que puede producir a determinados parientes, más o menos próximos desde el punto de vista genético, según indica el coeficiente de parentesco. Las formulaciones de Hamilton han permitido un programa de investigación orientado a comprobar su veracidad. Autores como Edward O. Wilson, padre de la sociobiología; Richard Dawkins, promotor de la falaz noción del gen egoísta; Robert Axelrod, introductor de la noción de la evolución del altruismo en ausencia de parentesco, y muchos otros, que han reconocido a lo largo de sus carreras académicas haber bebido de la obra de Hamilton para poder explicar sus propias observaciones sobre la conducta animal o desarrollar sus ideas. No resulta extraño que Hamilton sea considerado, por Dugatkin, el Darwin contemporáneo: añade a la teoría evolutiva un complemento tan importante sobre uno de los asuntos centrales de la teoría evolutiva (y quizá la que sea una de sus principales contradicciones).
Al igual que el libro “uno más uno igual a uno” de John Archibald, el enfoque nos parecerá seguramente tibio dado el desastre predictivo de muchas de las hipótesis que la sociobiología y el determinismo genético desarrollaron a partir de las ideas de Hamilton. Sin embargo, tanto la obra de Dugatkin, como la de Archibald, son herramientas muy útiles desde el punto de vista historiográfico. Hay, no obstante, una nota a destacar. A veces se nota un excesivo celo para defender la figura de Hamilton, dándole una pátina de neutralidad. Todos tenemos ideología, incluso el «apolítico» Hamilton. Dugatkin escribe: “A diferencia de Kropotkin, Huxley o Allee, parece que Hamilton no tenía inclinaciones filosóficas, políticas o religiosas que influyeran sobre sus opiniones” para, acto seguido, escribir: “Desde luego, su imagen del mundo no era sentimental, no lo veía como un lugar donde abundara el altruismo e incluso sostuvo algunas opiniones polémicas sobre la eugenesia y llegó a proponer el infanticidio en el caso de bebés gravemente discapacitados”. ¿En qué quedamos?