Álvaro G. Molinero reviewed Dar sentido a la técnica by Martín Parselis (Ensayos Ciencia y Sociedad, #223)
¿Pueden ser honestas las tecnologías?
3 stars
RESEÑA basada en el texto de Sergio Salguero sergiowsalguero.blogspot.com/2021/02/dar-sentido-la-tecnica-pueden-ser.html
“¿Cómo podemos aceptar tan livianamente que nuestra posibilidad de supervivencia depende de la voluntad de otros, en forma mediada y absolutamente opaca a nuestra posibilidad de comprensión?” se pregunta Martín Parselis "¿Pueden ser honestas las tecnologías?" si no conocemos absolutamente nada de cómo se elaboran, cómo funcionan, cuales son sus verdaderos objetivos y no participamos, además, de la toma de decisiones de ninguno de estos procesos?
El libro desgrana nuestra relación con lo objetos, artefactos (objetos con un uso determinado) y los procesos que los generan (tecnología). Son básicamente 3 tipos de relaciones: la familiaridad con los mismos, el extrañamiento y el pensamiento mágico. Arthur Clarke llegó a afirmar que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La velocidad con la que se desarrolla la tecnociencia y la complejidad de la misma impide una actitud interrogativa frente a ello. …
RESEÑA basada en el texto de Sergio Salguero sergiowsalguero.blogspot.com/2021/02/dar-sentido-la-tecnica-pueden-ser.html
“¿Cómo podemos aceptar tan livianamente que nuestra posibilidad de supervivencia depende de la voluntad de otros, en forma mediada y absolutamente opaca a nuestra posibilidad de comprensión?” se pregunta Martín Parselis "¿Pueden ser honestas las tecnologías?" si no conocemos absolutamente nada de cómo se elaboran, cómo funcionan, cuales son sus verdaderos objetivos y no participamos, además, de la toma de decisiones de ninguno de estos procesos?
El libro desgrana nuestra relación con lo objetos, artefactos (objetos con un uso determinado) y los procesos que los generan (tecnología). Son básicamente 3 tipos de relaciones: la familiaridad con los mismos, el extrañamiento y el pensamiento mágico. Arthur Clarke llegó a afirmar que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La velocidad con la que se desarrolla la tecnociencia y la complejidad de la misma impide una actitud interrogativa frente a ello. Así que las situaciones de “desvinculación técnica, cultural y representacional” con respecto a la tecnología a diario se repiten. El sentido común olvida que la técnica es un rasgo antropológico y que el modo de relacionarnos con ella tiene una dimensión política: configura posibilidades u obstaculiza nuestra vida cotidiana, ordenando nuestro mundo, “nuestra forma de vida”. Así, las tecnologías nunca son neutrales.
Pero esta no es la única actitud posible, y es lo que defiende Parselis. ¿Qué tipo de cultura tecnológica estamos construyendo? Parselis defiende asumir que las cosas podrían ser de otra forma, que sería factible pensar en otros criterios de desarrollo tecnológico, en otros perfiles de formación profesional. El sentido de la técnica nos estaría hablando sobre su verdadero fin; al modo de hacer tecnología, en definitiva. Algunas concepciones de la técnica resaltan el valor intrínseco de cada novedad tecnológica (el solucionismo tecnológico de Morozov), engarzándose en los movimientos del optimismo tecnológico y en las políticas de la economía del conocimiento. Otras, a partir de diagnósticos más pesimistas, asumirían posiciones holísiticas sobre la tecnología y exigen el cambio total y radical del sistema.
Parselis habla de una “crítica prudente”: ésta puedría analizar la producción de tecnologías tomando distancia “con respecto a algún sistema político-económico, pero sin perderlo de vista”. Es el caso de las tecnologías sostenibles, socialmente responsables, participativas, colaborativas, abiertas… en palabras de Parselis, tecnologías entrañables. Ya que la tecnología nos modifica, como decía Miguel Ángel Quintanilla, debemos “tomar en nuestras propias manos la responsabilidad del desarrollo tecnológico y ayudar a diseñar un mundo diferente”.
Frente a perfiles de consumidores, solucionistas y curiosos de la técnica, se situarían perfiles ciudadanos con ética de makers y hackers, que con su actividad permiten pensar un contenido de cultura tecnológica que considere al “otro” y se implique en el proceso de diseño y producción de tecnologías. Dar sentido a la técnica representa no solo atender al principio de precaución en las decisiones de desarrollo tecnológico, sino en participar para poder definir la finalidad del mismo, poder “decir algo” sobre los patrones de comportamientos para que no atenten contra el cuidado de los commons. Este es el sentido de la técnica como rumbo.